Cuando los dos seamos uno
tomaré de tus labios una sonrisa
y me envolveré en tus besos.
Dejaré que domes la fiera salvaje
que duerme en mi cintura.
Doblegaré mi lujuria
a la calidez de tus manos.
Cuando seamos sólo uno
con mis gemidos haré levantar
esas cortinas de sueños rotos,
que visten las ventanas
de tus ojos.
Cuando por fin seamos uno...
bucearé a la profundidad
de tu corazón,
y no saldré más a flote...
me pegaré como una
lapa en tus recuerdos.